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Localidad de Romang celebra un nuevo aniversario 143°años

  
La localidad está situada a 280 km. al norte de la capital provincial, ciudad de Santa Fe y a 40 km. al sur de la ciudad de Reconquista.

El pueblo de Romang fue emplazado por el suizo Peter Wingeyer el 23 de abril de 1873. Wingeyer era oriundo de Trubschachen y tiene una historia controvertida. Robó un dinero confiado a él para niños huérfanos, por eso escapó hacia América con sus dos hijos. En el viaje, compró un pasaporte de un médico de Langnau llamado Teófilo Romang (fallecido durante el viaje). Él era escribano y propietario de una fábrica de relojes que llevó a una situación de quiebra. Al llegar a Argentina se instaló en Esperanza, donde ejerció ilegalmente la medicina durante la década de 1860.

Wingeyer se presenta ante el gobierno provincial y expone que, deseando fomentar un establecimiento agrícola a gran escala, se ha fijado para ello en un terreno fiscal que existe en el campo de Malabrigo, sobre la costa del Río San Javier, donde tendrá como tres leguas de frente, lindando al norte con el Arroyo Malabrigo; al sud con el arroyo El Gusano, y al oeste con el Saladillo, cuyo campo denuncia con arreglo a las leyes vigentes.

Este terreno se sabe que fue avistado hace tiempo por el colonizador Gaspar Kaufman, el cual también fue insistente en señalar estas tierras para la colonización.

Luego de recibida la denuncia de Wingeyer, el gobierno de la provincia ordena al departamento topográfico que lleve un informe (27 de marzo de 1871). “Esta oficina alude que el departamento de la capital, se halla comprendido en la concesión de tierras que se dio a la Empresa Ferro-Carril Gran Chaco a efectos de un contrato caducado en 1870; y que al igual que otros terrenos de la provincia responde a la responsabilidad de un empréstito cuya suma deberá invertirse en fomentar colonias y con el objeto de plantear un establecimiento agrícola en gran escala; por lo cual el departamento opina que el gobierno podría aceptar la denuncia y conceder en vender dicho campo al peticionario”.
  

Por esto el gobierno santafesino le da el curso favorable al petitorio y el día 15 de marzo de 1872, el departamento topográfico nombra al agrimensor, Emilio Goupillaut, para que practique la operación citada “Tomando como punto de partida en la parte sud la confluencia del arroyo El Gusano, límite divisorio de la propiedad Thompson Bonar y Cía”.

La causa principal que dio origen a su fundación fue la idea de colonizar, vista la innegable riqueza de las tierras, y que por sus excelentes bondades para las tareas agrícolas atraía el interés general. También eran de destacarse las actividades de explotación forestal y la evidente protección de las actividades ganaderas, seriamente amenazadas por las incursiones continuas de las tribus “Mocovíes y Tobas”, procedentes del Chaco, las que atacaban audaz y temerariamente, cometiendo toda clase de robos y saqueos.

Romang fue una de las pocas colonias de extranjeros en el país, que en sus comienzos tuvieron que protegerse construyendo las primeras viviendas dentro de una empalizada, esto se explica dado que, por lo general los pueblos se fundaron en torno a fortines o cuarteles militares, asegurando la paz y la tranquilidad necesaria para el desarrollo y el progreso.

La población fue formándose paulatinamente con la llegada de sus fundadores en 1873, después con algunas familias de colonos italianos, franceses y suizos, alemanes; procedentes de las colonias de Helvecia y Esperanza.

Wingeyer trató de cumplir, aunque insuficientemente, lo convenido con el gobierno, es decir, traer 200 familias en un plazo de 2 años.

El lugar ha llevado primeramente el nombre de San Gerónimo (época de los jesuitas), luego a partir del año 1845 se llamó Malabrigo, llamándose desde 1855 y hasta la fecha Romang.

El trazado oficial del pueblo existe con fecha julio de 1925, hecho por el ingeniero Juan C. Kuriger. Luego de aquí el pueblo fue creciendo y poblándose, hubo varios hechos que contribuyeron al progreso, como fue el organizar la navegación de los arroyos para conectarse con el Paraná, comunicándose por esta vía con puertos y poblaciones, en especial con Esquina (Corrientes), manteniéndose por largos años un tráfico regular con este puerto, dado que en él escalaban los buques de tránsito de Buenos Aires al Paraguay.

Desde que llegaron los gringos, que cruzaron el océano, que cruzaron este Litoral, que cruzaron con alambres los montes, de sol a sol, con las pocas herramientas de mano que abrían paso, entre la espesura y la esperanza, entre las promesas y las dificultades, del indio bravío al que le invadían su espacio que no conocía otro límite, que el zanjón profundo, el espinoso monte, la creciente estival. Desde que clavó el primer mojón aquel hombre que no era quien dijo ser, no te arrastró otra mentira, pueblito querido, olvidado y costero, la historia fue llenando de semillas tu suelo, mezclando tu arcilla de río, amasando hombres y culturas, entre gringos y nativos, fue pasando lento tu tiempo. Hoy que andás estrenando tu rango de ciudad, nadie quiere soltar de la mano la tierna memoria, del beso de la primer novia, un gol en la canchita con arcos de palos de sauce, el sulky de los Romero con las galletas frescas de doña Manuela, el sonido del golpe del cabo del chicote de la Cuca en el carro para anunciar que llegó la leche, el revoltijo de agua en la jaula de madera de Don Alejandro llena de sábalos, amarillos y moncholos, el aroma que traen los naranjos cuando se arriman los septiembres y las abejas, Don Ricardo Hurt llenando de flores la plaza en pleno invierno, los acoplados cargados de hombres y mujeres de manos lastimadas por las perillas del algodón, los hermanos Oviedo esperando una changa frente al cartel del cine del flaco Ybes, cada recuerdo propio, y el de cada uno de los que estuvo ayer, del que está hoy, acá o extrañándote en algún lugar, nueva Ciudad de Romang, mi pueblito costero, cuantas cosas que hacen quererte, con lo más profundo del alma. Feliz Aniversario.
Diego Affolter